Descompensaciones Musculares ¿Qué son y cómo solucionarlas?

Las descompensaciones musculares son muy comunes en el ámbito deportivo, en especial en el mundo de las pesas.

Estas asimetrías, más o menos acentuadas, suelen ser motivo de preocupación para aquellas personas que las padecen, especialmente por si pueden conllevar o no un mayor aumento del riesgo de lesión.

Asimismo, estas asimetrías pueden ser tanto estéticas (como, por ejemplo, algo tan simple como tener un brazo más grande que otro, muscularmente hablando) como funcionales (que a la hora de hacer por ejemplo un press de banca, un brazo suba antes que otro o que durante una sentadilla se cargue más una pierna que otra).

Antes de nada, si este es tu caso, tranquilo; no suelen representar un problema grave siempre que no exista dolor y existen diversas maneras de solventarlas e incluso muchísimas veces, ni siquiera es necesario hacerlo.

En este artículo te explicaremos todo lo que tienes que saber sobre cómo solucionar las descompensaciones musculares.

¿Son comunes las descompensaciones musculares?

Buena parte de las descompensaciones musculares son producto de las asimetrías físicas, principalmente a nivel muscular, pero también óseo. En su mayor parte tienden a tener su origen en la lateralidad acentuada. Es decir, el uso constante del lado hábil del cuerpo en deterioro del otro, a no ser que seas una persona ambidiestra.

Algunas son más marcadas, otras menos, y en muchos casos son casi imperceptibles. Pero nunca un lado es idéntico al otro, y es que al igual que es seguro que la estupidez humana es infinita, también lo es que los seres humanos somos perfectamente asimétricos.

Asimismo, las descompensaciones musculares son más comunes en la práctica de algunos deportes, especialmente en los que debido a la naturaleza del mismo se usa más (o incluso exclusivamente) el lado dominante del cuerpo, como por ejemplo el tenis, dónde un brazo siempre está sometido a mucho más estrés muscular que el otro brazo, y esto en muchas ocasiones, más que aumentar el riesgo de lesión, lo disminuye e incluso pueden llegar a aumentar el rendimiento.

Y desde un punto de vista funcional, si bien posiblemente tu tengas una imagen autopercibida la cual pone en evidencia al gigachad, tu sistema nervioso realmente tiene una imagen de tu cuerpo que se asemeja más al de la derecha (haciendo referencia a las asimetrías):

descompensaciones musculares

Pongamos por ejemplo el caso del famoso Lamar Gant:

En su caso, dichas asimetrías provenían de su escoliosis, pero gracias a esto su peso muerto se veía increíblemente beneficiado, ya que su columna se comprimía y de esta manera, el ROM se veía disminuido de forma muy notoria, esto lo llevó a ser la primera persona en el mundo en ser capaz de levantar 5 veces su peso corporal en peso muerto (300kg para un peso corporal de 60kg).

Con esto no quiero decir que forzosamente todas las asimetrías son buenas, sino que muchas veces, dichas asimetrías son producidas por nuestro propio cuerpo para así mejorar nuestra eficiencia mecánica.

¿Las descompensaciones musculares son motivo de preocupación?

Si hablamos de la vida cotidiana, las descompensaciones musculares como norma general, no suelen ser motivo de preocupación.

Pero sí podrían llegar a serlo en el deporte, principalmente cuando se cumple alguno de los dos siguientes puntos (o los dos al mismo tiempo):

  • Cuando debido a dichas asimetrías, se produce dolor.
  • Cuando dichas asimetrías se producen en la capacidad funcional de músculos antagonistas de un mismo segmento corporal (por ejemplo, una anomalía entre la fuerza que pueden ejercer los cuádriceps e isquios de la misma pierna, lo cual deriva en una mayor incidencia de lesiones en este último).

En ocasiones, estas asimetrías se evidencian a nivel visual. Cuando hay grandes discrepancias en el tamaño de la musculatura, es aconsejable revisarlas acudiendo a un profesional de la salud.

¿Qué se considera “grandes discrepancias”? Pues, por ejemplo:

· De un brazo con respecto al otro de: de más de 0,5cm

· O bien de una pierna con respecto a la otra: de más de 1cm

También hay que tener en cuenta de que, en comparación con otros deportes, el entrenamiento de fuerza, especialmente el powerlifting y el culturismo, tienen una tasa de lesiones bastante baja:

¿Cómo se reflejan las descompensaciones musculares?

Las descompensaciones se pueden ver reflejadas de diferentes maneras.

➜ Una de ellas es en el tamaño de masa muscular que posee un músculo con respecto a su homónimo del otro lado.

➜ También pueden identificarse si el nivel de fuerza entre ambos lados es diferente.

En el tren superior, esto muchas veces se evidencia en el press de banca, en el press de hombros, en los jalones tras nuca, en el curl de bíceps, o incluso en los tirones en polea para tríceps, donde vemos que un brazo tracciona o empuja más que el otro.

En el caso del tren inferior, podemos percibirlo fácilmente al realizar sentadillas, donde la diferencia de masa muscular puede provocar que una pierna cargue hasta un 20% más que la otra e incluso que el centro de masa sea diferente en ambas piernas.

Cómo solucionar descompensaciones musculares

En primer lugar, si es una descompensación funcional, no siempre hay que buscar corregirla, ya que puede ser simplemente la forma en la que nuestro cuerpo busca la mejor eficiencia mecánica posible para aplicar fuerza en base a tu anatomía individual.

En el caso de las discrepancias estéticas (las musculares), existen diversas soluciones para compensarlas.

La más efectiva es el trabajo unilateral.

Al hacerlo con barra, el lado dominante termina compensando el esfuerzo.

En cambio, con mancuernas o en polea de forma unilateral, cada lado ejercita por su cuenta sin asistencia del otro, y de esta manera el lado más débil podrá ejercitarse de manera correcta, con el mismo peso y repeticiones. Por ello, es recomendable empezar la primera serie con el brazo más débil.

Otra alternativa muy efectiva, es realizar un mayor volumen de trabajo con el lado más débil, es decir, realizar una o dos series más con el “lado malo”, y de esta manera equiparar poco a poco la fuerza y el volumen muscular entre ambos lados, aunque en este caso hay que tener en cuenta la capacidad de trabajo de cada uno, por lo que en caso de que estemos cerca de nuestro MRV, hacer esto puede llegar a ser incluso contraproducente.

3 TIPS EXTRA

TIP 1 ➜ En caso de que te guste posar, ya sea para la foto o para el espejo en tu privacidad, comienza a hacerlo con el lado no dominante. De esta manera mejorarás la conexión muscular, favoreciendo una mejor y mayor contracción de fibras.

TIP 2 ➜ También puede ser ventajoso que desarrolles el hábito de usar el lado más débil, al momento de realizar acciones cotidianas.

TIP 3 ➜ Por último y no menos importante, realiza ejercicios de fortalecimiento del core; el core o zona media es vital para el rendimiento deportivo, pues ayuda a mantener la estabilidad en una gran cantidad de ejercicios.

Al fortalecer el core, ayudamos a que se distribuya mejor la fuerza entre ambos lados, evitando que las descompensaciones musculares se intensifiquen.

Conclusiones

Todos somos asimétricos tanto a nivel muscular como óseo.

Estas asimetrías son naturales y son producto de una lateralidad muy marcada y acentuada con la práctica deportiva.

En algunos casos, estas asimetrías pueden ser beneficiosas de cara al rendimiento, como es el caso de un tenista, beisbolista o jugador de hockey; ayudando a prevenir dolores y lesiones, aunque en otras ocasiones cuando dichas asimetrías se producen entre la fuerza que son capaces de generar diferentes músculos antagonistas de un mismo segmento corporal, aunque inicialmente no produzcan dolores o molestias, sí que incrementa de forma muy notoria el riesgo de lesión.

No obstante, en el levantamiento de pesas, si esta asimetría es muy evidente, ya sea muscularmente hablando o que surja durante algún movimiento, y en este último caso, reproduzca algún dolor o molestia, sí que hay que examinar y atajarla lo antes posible para evitar que vaya a peor, ya sea desde un punto de vista estético o funcional.

Para solventar estas descompensaciones a nivel de tamaño y fuerza, la mejor opción es priorizar los ejercicios unilaterales, que ayudarán a equiparar ambos lados y a nivel de movilidad, generalmente aquellos que además de ser unilaterales, supongan algún reto a nivel de estabilidad.

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